martes, 24 de marzo de 2015

Cenizas en el corazón

Descubrí la tristeza en su mirada e imaginé como sería abrazarlo, acobijarlo y proteger su corazón frío, sus heridas provocadas por un matón irremediable llamado amor, e infectadas de un silencio vacío que llenaba sus penas en una libreta donde poemas eran escritos con lágrimas. Seguía buscando consuelo en su almohada porque las estrellas no brillaban aquella noche, la luna se ausentaba también, dejando huellas de un mundo perdido en tinieblas, aun siendo su vida la que se había apagado tras días sin rumbo, caminando sin haber encontrado la manera de sonreír. Ya nada importaba, desaparecer era la opción más deseada en su cabeza ¿Valía la pena seguir luchando sin fuerzas? Quizás sí, pero para él su única esperanza era el roce de sus labios o ver como los pies de aquella mujer ebria pisaban el suelo sin perder el equilibrio. En su mente aquello eran opciones imposibles, ocurrencias sin destino y es que nada era sol siendo su alma una tormenta de desgracias. Mirando al cielo, encontrándola a ella y sintiéndola tan lejos, mientras él se halla sujetando a una presa en el infierno, notando el calor agonizante, como si cada cerveza en el suelo fuese una llama de fuego y las cenizas de cada cigarro consumido se acumulasen en su corazón y no en el cenicero... Desvelos por soñar demasiado y huir de las pesadillas que en realidad estaban pasando resumían sus ojeras, estaba cansado de verlo todo nublado, sentirse asustado por escuchar hablar al silencio, no ese de boca para fuera si no ese que aparece misteriosamente dentro de su cuerpo. Los días sin salir eran largos, sin embargo, ahí fuera estaba lloviendo lo que de sus ojos nunca había salido por rogarse a si mismo ser fuerte, no producir charcos de sufrimiento en los que hundirse, ni resbalar con problemas en los que escuchar el eco de su lamento. Todo lo susurraba el viento, el que arrasa detrás de su ventana, moviendo sentimientos con estrategia y orgullo cual partida de ajedrez, siendo él un peón que ha escapado de la muerte y ha deseado crecer, protegerse durante su temor, callar su debilidad y luchar consigo mismo para dar lo mejor. De nuevo, vuelve a la depresión su callado corazón, semejante a lo invisible, pero esa es su apariencia, la verdad es que se esconde y las experiencias lo ahuyentan, encerrado en su burbuja como el que su parada espera ansioso en el tren, observando por el cristal como las cosas cambian, las nubes se alejan y de repente la oscuridad lo absorbe sin más, dejando de lado lo que la vida le puede ofrecer, tal vez sintiendo libertad.


3 comentarios:

  1. ¡Hola! me ha gustado mucho este relato, escribes muy bien así que me quedo por aquí. Me encanta el fondo del blog ♥
    un beso.

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  2. ¡Hola! Muchas gracias 💞 Que la gente comente me anima mucho a seguir escribiendo. Gracias de nuevo 😊

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  3. Hola! De todos los relatos que he leído este ha sido el más raro(?) no en plan mal, pero si en plan distinto. No había leído ninguno semejante y esta bastante bien, como ya he dicho en otras ocasiones, me encantan los relatos y la forma de escribir! Un beso.

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